es suficiente una carrera universitaria para ser docente hélène colinet profe de profes

¿Es suficiente una carrera universitaria para ser docente?

Hace unos días publiqué esta foto de un informa sobre la formación del profesorado y empezamos un debate: ¿es suficiente una carrera universitaria para ser docente?

En mi opinión, no solo es algo propio de España. Soy francesa, viví hasta los 22 en Francia, hice mi carrera universitaria en Francia y te puedo decir que jamás pisé una aula durante mis estudios ni se me habló de pedagogía.

Es cuando curse mis estudios de Master en didáctica de los idiomas que empecé a ver algo: muchas teorías y nada concreto para saber lo que tenía que hacer una vez delante del alumnado.

1. El saber es diferente al conocimiento

Saber es diferente que conocer.

De hoy en día existe una especie de bulimia de saber muchas cosas, metodologías, actividades, crear recursos, etc. Consumimos mucho contenido por todas partes y parece que nunca tenemos suficiente.

Sabemos la teoría y no obstante nos cuesta aplicarla.

Sé cómo construir mis clases, sé cómo crear recursos, pero no funcionan mis clases.

Existe una diferencia entre saber y conocer. Saber se refiere más a informaciones: sé sobre teorías de adquisición de idiomas, sé lo que es importante en clase.

El conocimiento es el proceso de integración de estas informaciones, teorías, etc. La gran diferencia viene en la experimentación. Cuando experimentamos nuestro saber, empezamos a hacerlo tangible y entramos en el conocimiento.

En la universidad, tenemos mucha información, pero no tenemos conocimientos reales. No podemos experimentar de verdad lo que aprendemos. Todo se queda en papel.

Aunque podamos hacer prácticas, raras veces tendremos la posibilidad de hacer lo que queremos en las clases.

Cuando sabemos algo, tenemos muchas certitudes. A mí me paso cuando empecé a enseñar. Pensaba que era imposible enseñar sin pasar por gramática y vocabulario. Pensaba que lo hacía bien porque hacía muchos juegos para hacer “clases dinámicas”.

Es la experiencia que transforma el saber en conocimiento. Con la experiencia, reconocí que algo fallaba y me puse en movimiento para aprender nuevas maneras de enseñar idiomas. No obstante hasta que no haya empezado a implementar estas nuevas estrategias, no las conocía de verdad. No es lo miso leerlo en un blog, un libro o que te lo cuenten que experimentarlo en tu propia práctica docente.

2. Problemas con quién da la formación docente

En la universidad, son doctorantes o profesores universitarios que enseñan. El mundo universitario es un mundo muy competitivo con pocas plazas. Hay que pensar lo que hacemos en función de hacía dónde queremos llegar. Muchas veces, son personas que no han pisado una aula desde hace mucho tiempo: tienen el saber, pero no el conocimiento.

Como dice María Couso de Playfunlearning: “docentes de moqueta”.

3. ¿Qué pasa con los centros de formación de profesorado?

Creo que hacen un trabajo muy bueno.

Honestamente, doy formación para algunos centros de formación de profesorado por diferentes comunidades de España y ¡chapeau!

Hay muchas formaciones que parecen muy interesantes: nunca he podido beneficiar de nada porque siempre he trabajado en colegios privados, pero por estar en el lado de los ponentes, creo que se está haciendo un trabajo estupendo.

¿Cuál es el problema? Lo que se paga a los ponentes.

Yo doy formación allí porque es más importante para mi el mensaje de lo que quiero transmitir, pero es verdad que he dicho no a lagunas propuestas porque tengo que reservar mi tiempo a lo que me da de comer de verdad.

Por este motivo, grandes profesionales no hacen formaciones allí: no vale la pena económicamente. Lo digo así de claro.

4. Aprender a invertir si mismo

Lo digo siempre. Con mi pequeño sueldo de colegio privado siempre he invertido en formaciones de todo tipo. Ahorraba para viajar al extranjero e ir a conferencias. Si no lo hubiera hecho, nunca hubiera abierto este blog ni empezado luego a dar formaciones.

Pudiera haber pensado: “que va, voy a esperar a que mi cole me pagué algo”, “voy a ver si hay algo barato cerca de mi casa”. etc.

Creo que este tipo de razonamiento no es correcto. Pagar por si mismo una formación que nos llama mucho la atención es también más compromiso y más impacto.

No hay que esperar a qué siempre vendrá alguien a darnos lo que necesitamos. Hay que moverse y ver cuáles son nuestros propios intereses.

5. Formación a lo largo de la vida profesional

En mi opinión, no se trata de “sacarse la carrera” y cerramos las puertas a aprender más.

Muchas veces el problema de desmotivación del profesorado y que no tenemos las herramientas o el espacio suficiente para integrar estos nuevos conocimientos.

Necesitamos evolucionar a lo largo de nuestra vida. Para esto se necesita más tiempo para formarse, más espacio para la reflexión y más flexibilidad sin sentir presión.

Conclusión

Vuelvo a repetirlo: necesitamos a más profe de profes en le mundo educativo.

Profes de profes que conocen el terreno, que conocen lo que es dar clases y que conocen a sus compañeros y compañeras.

¿Quieres contribuir a ser parte de esto nuevos profes? Apúntate aquí porque el 22 de febrero empezamos algo grande 🙂

Hélène

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Recibe recursos gratis y información sobre próximas formaciones.

FORMACIÓN
DOCENTES

¿Quieres saber más sobre
TPRS-CI©?